Viernes, 10 de marzo de 2006
Aún no tengo casi ná en la casa, pero ya me preocupo por las cosas importantes.
Resulta que por una serie de circunstancias necesito tener el servidor (¿quién no tiene un servidor en su casa?) dos plantas más abajo donde está la toma telefónica en donde va a ir el punto de acceso. Y no hay posibilidad de poner toma de teléfono donde está el servidor.
Solución: red inalámbrica y listos.
Problema: dos pisos puede ser mucho para las antenas normales... pero para estar seguro, pedí a Nacho que trajera su portátil y su punto de acceso y así comprobar el alcance de la señal de red. Salimos de casa, todo bien. Un planta menos, menos señal, pero la cosa aún aguanta. Vamos bajando a la siguiente planta y ¡¡ohhhh!! Acaba de ganarse la Ruperta.
"Bueno, pues no llega. Menuda putada. Pero espera... el diagrama de radiación de los dipolos es perpendicular a la antena" (vamos, que si ponemos la antenita de pie, tendremos buena cobertura en la misma planta, pero no hacia arriba ni hacia abajo). Pues nada, tumbamos la antena de marras, y repetimos el experimento.
¡¡Uyyssshhh!! Esta vez estuvo más cerca. Pero va a ser que no.
Menos mal que hay antenas para todos los gustos. Incluso la famosa antena hecha con el bote de pringles sería perfecta.
Y la mampara de la duña aún sin poner. Eso sí, mientras el servidor tenga buena señal, todo va bien.
Por: José Carlos | hogar, dulce hogar | Comentarios (0) | Referencias (0)
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